lunes, 1 de mayo de 2006

MAYO 2006. INICIO. Marisa, Brenda y Alejandra son tres amigas que, como cada mujer de nuestra época, luchan día a día por sus sueños y las cosas que desean conquistar. Aunque son amigas son mujeres completamente diferentes y, aunque las tres están casadas con hombres aparentemente diferentes, la verdad es que se han casado con hombres demasiado parecidos, por lo que, con los años, el amor renace o se muere... y todo se reducirá a efímera fidelidad o inquietante infidelidad.

En una lujosísima boutique, Marisa supervisa al personal, mientras atiende a las clientas más distinguidas. Al paso de algunos minutos se dirige a su oficina, llamando a Larry, su fiel amigo y cómplice gay. Marisa le confiesa a Larry estar desesperada, pues pronto volverá Sergio. Larry no entiende la preocupación de su amiga hasta que ella le confiesa que no nada más Sergio está por volver, si no también Darío, su esposo. Larry le aconseja a Marisa que no se preocupe, pues él la ayudará a manejar el asunto. Marisa confiesa sentirse mal, pues Darío es un hombre fiel.

En un departamento, tan lujoso como la boutique, Darío y Alejandra gozan del más desinhibido placer sexual, con besos, lamidas, succiones y penetraciones inauditas e inimaginables, hasta venirse los dos. Alejandra, atrevida, le pregunta a Darío qué haría si Abel, el marido de ella, los descubriera juntos y fornicando. Darío le confiesa a la atrevida mujer que a él lo que menos le importa en ese momento es la opinión de Abel, por lo que la besa apasionadamente y la vuelve a fornicar.

Larry le aconseja a Marisa que deje pasar un tiempo y que hable con Sergio, el cuál debe entender que ella es una mujer casada y que se debe a su marido antes que nada. Marisa teme a que Sergio se enfurezca por eso.

Darío se despide de Alejandra, a la que asegura que pronto se volverán a ver, en una reunión. Ella le sonríe y ambos se despiden con un apasionado beso. El, al abrazarla, le pellizca una nalga. Se va.

Larry sale de la oficina de Marisa y se topa con Darío, quien entra para hablar con su esposa, Miranda, la cuál le da una bienvenida cordial con un beso romántico. Darío asegura no estar cansado del viaje y le recuerda a Miranda de la reunión que por la noche tendrán. Miranda le asegura a Darío que llamará a su mejor amiga, Alejandra, para que entre las dos preparen algo especial. Darío se pone nervioso al escuchar el nombre de Alejandra.

Alejandra habla con Abel, su marido, sobre la infidelidad. Alejandra acusó de cualquiera a todas las mujeres que eran capaces de engañar a sus maridos. Abel, sonriente, la besa y le asegura amarla por serle fiel, a pesar de ser una mujer despampanante y hermosa.

En la boutique, Larry se sorprende al ver entrar a Sergio, al que le pide que se vaya, ya que el marido de Marisa está con ella. Sergio se niega y decide esperar. En ese momento sale Darío de la oficina de Marisa y Sergio huye a esconderse en uno de los vestidores. Larry de inmediato acude a Marisa, a la que le dice que su amante está en la boutique.

Alejandra le recuerda a Abel sobre la reunión con sus amigos. Abel confiesa que esas reuniones no le agradan tanto sin embargo Alejandra insiste en ir.

Marisa se encuentra con Sergio en los vestidores y él la besa por todas partes. Ella, sedienta de sexo, pero precavida, le pide que espera hasta que puedan verse en un hotel. Sergio le dice a Marisa que él está cansado de los hoteles, por lo que ha conseguido un departamento en el cuál pudieran verse. Larry, a lo lejos, de manera amanerada, suspira al darse cuenta que dentro de los vestidores se despide pasión.

Es de noche y tanto Marisa como Darío lucen elegantes dentro de su gran mansión, en donde dan la bienvenida a sus amigos, los matrimonios conformados por Alejandra y Abel, y Brenda y Alberto. Todos se sirvieron bebidas y las mujeres se juntaron en la sala mientras que en la barra los hombres se servían bebidas y hablaban de sus negocios. Alejandra y Darío no dejan de enviarse miradas.

Mientras Alejandra y Darío se miran con perversión, Miranda y Abel se provocan, él con su mirada y ella con sus movimientos sensuales. Alberto y Brenda solo se miran uno al otro, discretos y fascinados ante la desfachatez de los demás.

En la cocina de la casa, Rita, la sirvienta, cocina, mientras es espiada por Tincho, el chofer.

Marisa y Abel se encuentran en un pasillo de la casa y él le asegura a ella que no puede seguir esperando más, pues ella lo ha enloquecido y sólo la desea. Marisa le pide que espere, pues lo de ellos no puede ser posible. Él le pide que sienta qué tanta provocación causa en él. Abel toma la mano derecha de Marisa y se la coloca en su miembro. Ella se asombra al sentir aquélla pieza tan apetente.

En la sala, Brenda le pregunta a Alejandra si su matrimonio con Abel funciona. Alejandra asegura que de no ser por Abel su vida seguiría siendo la de antes. Brenda le recuerda a Alejandra que Abel la salvó de la ruina en la que su padre la había dejado. Alejandra niega que eso sea verdad.

Darío busca a su esposa y no logra encontrarla, por lo que sospecha que algo pasa. Repentinamente la encuentra en el jardín. Marisa le dice a su marido que ha decidido tomar aire, pues se sentía un poco asfixiada en la reunión.

Alejandra le pregunta a Abel en donde estaba. El, con cinismo, le asegura que le estaba siendo infiel con una de las sirvientas de Marisa y Darío. Todos ríen y la mujer y Darío se reúnen con sus amigos. Abel hace un brindis por las mujeres y propone a sus amigos que hagan un viaje juntos en algún crucero.

En la cocina de la casa, Rita se inclina para sacar del horno la comida y es sorprendida por Tincho, el chofer, quien la toma de las caderas y le restriega el pene en el trasero. Rita pega un grito y de inmediato comienza a golpear a Tincho con un trapo. Él se ríe y la abraza, pegándole tremendo beso en la boca. Marisa aparece ene se momento y ellos se sueltan. Marisa pregunta qué ha pasado y Rita asegura que se ha quemado con el calor del horno. La mujer le aconseja tenga más cuidado y se retira. Rita voltea la mirada a Tincho, quien desde a lo lejos le avienta besos.

Alejandra y Darío están de acuerdo en viajar en algún crucero sin embargo Alberto asegura que no puede ausentarse del trabajo sólo para viajar. Brenda le suplica a su marido que hagan el viaje pero él se niega, por lo que ella enfurece y le asegura estar harta de él, pues es un obsesionado del trabajo y a ella la descuida mucho y jamás la complace. Marisa le pide a Brenda que la acompañe y salen de la sala. Tras ellas sale Alberto y entonces Darío y Abel se burlan de él, acusándolo de ser un mandilón.

Alberto se dirige a la cocina y descubre a Rita subiéndose la minifalda para rascarse. La joven muchacha se rasca hasta las pompas sin notar que él la espía.

Marisa le pide a Brenda que sea más paciente con Alberto, su marido sin embargo Brenda asegura estar harta de vivir con un hombre como él. Marisa recomienda a su amiga que la visite en la boutique por la mañana, pues le dará unos consejos para dejar de sentirse frustrada con su marido, Alberto.

Alejandra les dice a Darío y Abel que Brenda y Alberto se debieron divorciar hace mucho tiempo.

Rita se baja las enaguas y Alberto entra completamente a la cocina y le asegura que una muchacha decente no se anda subiendo las faldas para rascarse frente a los hombres casados. Rita se intimida al saber que fue espiada. Alberto simplemente se marcha después de verla como a una mujerzuela.

Marisa llega a su oficina y Larry, preocupado, le dice que un hombre demasiado exquisito la está esperando en la oficina y que no desea decirle quién es. Ella tampoco se lo dice, lo deja con la duda y entra a su oficina. Cierra la puerta con seguro y da una calurosa bienvenida al adonis que la espera, besándolo en la boca. Ricky, como él se llama, se la cachondea.

Alberto sale de bañarse y se da cuenta de que Brenda no está en la recámara. Se dirige a la cocina y la sirvienta, que es una mujer regordeta, le asegura que Brenda salió desde muy temprano de la casa.

En su oficina, Marisa se besa con Ricky, quién le pregunta para qué lo ha llamado. Ella le explica que desea ayudar a una amiga, por lo que, en cuanto ella llegue, él debe hacer uno de los show que a la propia Marisa engatusaron para caer en sus brazos. Ricky sonríe y asegura que así será.

Alejandra se baña en la alberca de su lujosa casa mientras la sirvienta le sirve un jugo al lado de su camastro. Alejandra solamente piensa en Darío y se pregunta porqué el destino tuvo que hacer que se conocieran cuando ya los dos estaban casados. Abel aparece, trajeado, y le da un beso a su esposa, de la que se despide para dirigirse a su oficina. Alejandra se muestra cariñosa con él.

Brenda llega a la Boutique y Larry toca a la puerta de Marisa, a la que le dice que Brenda ha llegado. Marisa abre la puerta para dejar entrar a Brenda, quien se impacta en cuanto la música comienza y Ricky comienza a bailar de manera sexy, provocándola. Brenda desea salir del lugar pero Marisa no la deja. Ricky toma a Brenda entre sus brazos y comienza a besarla toda, mientras la acaricia. Brenda sale de la oficina, cerrando la puerta por fuera, con llave. En cuanto Ricky se quita la ropa, Brenda enmudece al ver el escultural cuerpo del adonis.

En las empresas LAFRÁNS Darío y Abel hablan sobre el viaje, en una de las oficinas. Abel asegura que él convencerá a Alberto para que decida ir, pues no habría nada mejor que hacer un viaje juntos, todos los maridos y todas las esposas. Darío asegura que será un viaje espectacular, teniendo en mente a Alejandra, mientras que Abel tiene en mente a Marisa.

Marisa le cuenta a Larry sobre el viaje que harán los matrimonios. Larry le suplica que lo lleve sin embargo Ella le confiesa que no se puede, pues es un viaje de matrimonios. Larry le dice a su amiga que entonces se conseguiría una pareja pasajera para ir a ese viaje. La mujer se suelta una carcajada y decide que su amigo está invitado. El explota de manera efusiva, escandalosamente, y le agradece por la invitación.

Alberto se pregunta en donde puede estar Brenda y decide llamarle al celular, pero Brenda no contesta. Se desespera y acude a su capilla para rezar, pues solamente eso le consuela.

Marisa se encuentra a Sergio en la boutique. Él le suplica que se vean y ella le promete que lo harán pronto, pues por el momento es imposible. Sergio le asegura estar muy urgido por estar con ella. Marisa le asegura que se verán después. Sergio se marcha y ella va a su oficina.

Brenda está sorprendida por el trabajo de Ricky, el cuál está enteramente desnudo y luce un miembro espectacular. Él le da su tarjeta para que lo busque cuando lo deseé y le da también su teléfono celular. Brenda le asegura a Ricky que lo llamará. Él le preguntó si era casada y ella aseguró que sí, pero que no era feliz en su matrimonio puesto que Alberto es un hombre sin carácter. Ricky la acaricia y le promete estar dispuesto a hacerle olvidar a su marido. Ricky besa a Brenda, recargándola sobre el escritorio y le sube la falda, bajándole las pantaletas. En ese momento entra Marisa y se sorprende al ver la escena.

Larry visita a su amante, Mel, al cuál le dice que debe prepararse pues han sido invitados a un crucero organizado por Marisa. Mel se emociona ante la noticia y augura que el crucero será lo más divertido que nunca hayan experimentado.

Brenda se siente avergonzada ante Marisa por lo que sale de la oficina. Miranda le sonríe a Ricky, al que le dice que ha hecho un buen trabajo con su amiga.

Alejandra se siente deseosa de sexo y no sabe qué hacer, por lo que lama por teléfono a Darío para que la visite. Darío, que se encuentra en compañía de Abel, el esposo de Alejandra, le pide que le llame después y cuelga el teléfono, argumentando a Abel que era un cliente. Alejandra se siente furiosa.

Brenda llega a su casa sonriente, como una mujer nueva. Alberto nota eso y le pregunta qué le ha sucedido para estar tan feliz. Brenda lo mira con desprecio y le asegura que después de todo no es tan malo ser la esposa de un pobre idiota como él.

En un viejo departamento, Marisa y Sergio se entregan sexualmente con libido y lujuria desenfrenada. El teléfono de Marisa, la cuál jadea sin poder detenerse, suena. Al contestarlo escucha la voz de Abel, quién le dice que no soporta más el estar sin tocarla, por lo que necesita verla. Ella le cuelga el teléfono y sigue fornicando con Sergio, su espectacular, atractivo y bien dotado amante, el cuál no deja de penetrarla con fuerza.

Alejandra y Darío se ven en un restaurante con Alberto y Brenda, a los cuales insisten que hagan el viaje. Brenda asegura que ella irá con o sin su marido. Alberto termina por aceptar.

Marisa se despide de Sergio, al que le asegura que debe irse de inmediato pues su marido la espera. Sergio lamenta tener que despedirse de ella y le muestra enfado, pues él desea que ella se divorcie. Marisa le hace ver que su vida al lado de Darío es buena, pues se llevan muy bien y los dos se entienden. Se va, dejándolo molesto.

Marisa llega a un hotel de gran turismo en el cuál se encuentra con Abel, quién no puede esperar más a fornicar con ella. La besa impaciente, asegurando estar ansioso por eso desde hace mucho tiempo. Ella le asegura que no desea tener nada que ver con él, pues ama demasiado a su marido. Abel le suplica que solamente acceda una vez y él se olvidará de ella. Miranda se niega, pues sabe perfectamente que el hombre es uno de los mejores amigos de su esposo.

Alejandra y Darío se entregan su amor en la casa de ella, en la alberca. Los dos desnudos. El le muerde y besa los suculentos pechos embravecidos, con pezones grandes, suaves y finos, mientras le penetra con su grueso miembro en el altar de Venus. Ella gime... gime con desinhibición, gozando de las mieles que dentro de muy poco han de derramarse dentro suyo.

Ricky visita a Larry, quién se emociona al verlo. Ricky le pide al gay que le de el teléfono de Brenda, la cuál lo ha impresionado.. Larry se lo da y mientras el adonis anota el numero, Larry aprovecha para pellizcarle una nalga. Ricky sonríe y se voltea hacia Larry, al cuál sujeta entre sus brazos y está a punto de besar. Larry para la trompa, apretando los ojos y Ricky se ríe de él y lo empuja, asegurándole que no le gustan los hombres. El adonis se va, dejando a Larry desilusionado.

Alberto ve salir a Marisa del hotel y decide esperar a ver que sucede. Después ve salir a Abel, por lo que se intriga.

Brenda recibe una llamada de Ricky, quién le llama desde un teléfono público. Ricky le dice cosas sexuales, incitándola a recibir placer. Brenda se recuesta sobre su cama y mientras Ricky le dice las cosas que le haría en la cama, ella se masturba.

Alberto está impactado y cree que entre Marisa y Abel existe algo, sin embargo desea callar para no ocasionar problemas. Acude nuevamente a una capilla a rezar y pedir por sus amigos, para que estos nos e condenen.

Abel alcanza a Marisa en su casa y le pide que por favor solo le brinde un momento. La toma de la mano, con la que frota su enorme miembro. La mujer accede a estar con él. Los dos se desnudan y hacen el amor. Al terminar su aventura le pide que se marche de su casa. Abel le pide que se vuelvan a ver y ella se niega por lo que él la amenaza con decirle a Darío lo que ha sucedido entre los dos. Marisa lo abofetea y le asegura que si se atreve se arrepentirá.

Rita se ve con Tincho, al que le dice que no le corresponderá pues él es un buscón. Tincho le cuenta que Marisa visito un hotel y que ahora se encuentra con un hombre. Rita le pide que no sea metiche. Tincho toma a Rita de las nalgas y ella le suelta una bofetada, para meterse de inmediato a la cocina.

Darío se va de la casa de Alejandra, quién le asegura que en el crucero todo les saldrá mejor, pues podrán deshacerse de sus parejas. Darío la besa y se marcha.

Alberto llega a casa y se sorprende al ver a Brenda durmiendo, por lo que cena solo y después también se mete a la cama. La abraza, pero ella lo rechaza. El le pide que le hagan el amor y ella se niega, argumentando que no está de humor.

Larry y Mel se besan en uno de los vestidores de la boutique causando risa entre las demás empleadas a las que Larry llama envidiosas, lleno de indignación. Larry asegura que las chicas lo envidian por tener un novio tan guapo como Mel.

Brenda recibe una llamada de Ricky, quien le pide que se vean. Ella acepta y al colgar es sorprendida por Alberto, quién le pregunta a donde irá y con quién está a punto de verse.

Marisa llega de mal humor a la boutique y le cuenta a Larry que Abel la ha amenazado con decirle a Darío que algo existió entre ellos. Larry le asegura a su amiga que no tiene porqué temer, puesto que él la ayudará.

Abel desayuna de mal humor. Alejandra le pregunta qué es lo que le sucede y el le informa que no harán el viaje en el crucero. Alejandra se indigna y le reclama para después decirle que ella irá con o sin él. Abel enfurece y ambos discuten, pues él le recuerda a Alejandra que ella debe hacer lo que él le ordene. Alejandra enfurece y lo insulta, por lo que él la golpea.

Brenda le dice a Alberto que se verá con Alejandra, con la cuál irá de compras. Él le cree a su esposa, a la cuál está a punto de besar pero ella lo rechaza y sale. Alberto siente tristeza por no tener el valor de forzar a su esposa a estar con él.

Brenda y Ricky se ven. Él le asegura que no puede dejar de pensar en ella y que muere porque estén juntos. Brenda se comporta de manera cautelosa, pues es una mujer recta y considera que una infidelidad destruiría el respeto que dentro de todo siente por su marido.

Alejandra se siente mal por los golpes ocasionados por Abel. Llama por teléfono a Brenda para contarle y Alberto le dice que va hacia su casa. Alejandra asegura que no tiene un plan con Brenda y sospecha que su amiga le miente a su esposo.

Marisa no deja de pensar en Sergio, su amante y cree que lo mejor que puede hacer es terminal con él ahora que Abel la ha amenazado. Larry se entera de la preocupación de su amiga y le aconseja que simplemente haga las cosas con más cautela.

Brenda accede a los apetitos de Ricky, el cuál la besa apasionado. La leva a  un multifamiliar en donde, al estar dentro de la casa, él la desnuda besándola. Brenda también lo besa, en la poca, el cuello, los hombros, hasta descender al pecho, el tórax y comenzar a explorar los inicios de la pubescencia del sensual y ardiente chico.

En casa, Marisa habla con Darío sobre el futuro viaje que harán. Darío le dice a su esposa que él se ha encargado de arreglarlo todo y que está seguro de que sus amigos también irán. Marisa le dice sobre la compañía de Larry y Darío considera que la presencia de Larry incomodará a Alberto y Abel. Ambos se besan y entonces el hombre le pregunta a su esposa si ella alguna vez sería capaz de serle infiel. La pregunta pone nerviosa a la mujer sin embargo reacciona y, mirando a su marido a los ojos le jura por lo más sagrado que él ha sido, es y será el único hombre en su vida y lo ama por sobre todas las cosas.

Brenda llega a su casa muy nerviosa. Alberto le exige que le diga donde estuvo. Brenda asegura haber estado con Alejandra y Alberto le asegura que está seguro de que le miente pues Alejandra la llamó por teléfono, buscándola. Brenda se siente descubierta, sin embargo asegura a Alberto Que ella tuvo que mentirle que iría de compras y sola por no soportar sus celos. Alberto no cree en las palabras de su esposa.

JUNIO 2006. Las tres mujeres, Marisa, Brenda y Alejandra, piensan en sus hombres, los que desean y aman extra maritalmente. Sueñan con estar con ellos y sueñan con no ser descubiertas para que sus mundos de lujos y comodidad no se extingan.

Tempranamente Rita corre, acorralada, por la enorme casa, perseguida por Tincho, quién la atrapa y se la come a besos. Ella le pide que la suelte y le asegura que ahora que los patrones han salido de vacaciones, harán muchas travesuras en la cama. Se dirigen a la alberca. Tincho arroja a Rita en ella para que él después se desnude y se introduzca, comenzando sus alevosos juegos.

El día del Crucero llega y las tres parejas de casados abordan el lujoso barco, acompañados por Larry y Mel, los cuáles están más que extasiados por la aventura. Brenda luce triste. Marisa le pregunta qué es lo que sucede y Brenda confiesa a su amiga que ha estado con Ricky y que teme enamorarse de él puesto que el chico la ha buscado y ha renacido en ella una pasión inesperada. Marisa le asegura que debe ser cautelosa pues Alberto jamás debe sospechar nada sobre su principiante infidelidad o de lo contrario su matrimonio se podría ver envuelto en un divorcio y ella lo perdería absolutamente todo.. Brenda pregunta a Marisa si ella alguna vez le ha sido infiel a Darío y Miranda lo niega.

En una playa del caribe, Larry y Mel juguetean con las olas del amor para después abrazarse y besarse con amor. Ambos sellan su amor jurándose el uno al otro para la eternidad.

Alberto le pide a Abel que lo escuche por un momento pues desea hablar con alguien sobre los problemas que considera tener. Confiesa sus sospechas sobre la actitud de Brenda, la cuál quizás tiene un amante. A Abel eso le resulta algo cómico, pues Brenda es una mujer santurrona incapaz de cometer tales actos, sin embargo Alberto insiste en que puede ser una probabilidad.

Darío y Alejandra se encuentran en el casino. Ambos deciden verse por la noche, en un camarote que Darío rentó exclusivamente para ellos dos.

En el aeropuerto, Ricky y Sergio, que no se conocen, coinciden. Los dos toman el mismo avión con destino a un paradisíaco lugar del caribe.

Cae la noche y Brenda recibe una llamada telefónica que le hace cambiar de ánimos. Es Ricky, el cuál le dice que la espera en una maravillosa ciudad en la que el barco hará parada por unos días. Ela le promete que ahí se encontrarán.

Alejandra se encuentra inquieta y Abel lo nota. Le pregunta qué es lo que le sucede y ella le asegura estar cansada e intranquila. Él le recomienda que vaya de shopping y ella decide hacerlo. Sin embargo solo camina por las orillas del crucero hasta encontrarse con Darío, el cuál le pide que vayan al camarote que él ha reservado para los dos. Lo hacen y ahí consuman su amor, con libido, desnudos, mordiéndose todo el cuerpo hasta que Alejandra provoca a Darío para que este se lo haga por la boca, donde, a base de lamidas y succiones de su despampanante amante, éste se viene, derramando una lluvia blanca de amor.

Marisa se encuentra con Larry y Mel, quién le dice que necesitan verse sin que Larry lo sospeche. La mujer le pide a Mel que sea paciente o de lo contrario levantarán sospechas que no les convienen.

Brenda habla con Alberto y le pregunta si alguna vez ha pensado en el divorcio. Alberto se irrita demasiado y le asegura a Brenda que si ella tiene en sus planes el divorciarse no podrá contar con él puesto que se casaron para toda la vida.

Sergio y Ricky se vuelven a topar en un lujoso hotel del caribe. Los dos se miran pues creen reconocerse sin embargo no se hablan. Se instalan en sus respectivas habitaciones y solo sueñan con encontrarse con las mujeres en las que están interesados.

La infidelidad irradia durante la noche: Alejandra se viene una y otra vez con Darío, Brenda se consuela comprando vibradores en una sex shop, hundiéndose en un placer provocado por si misma y Marisa se encuentra con Mel, con el cuál se desenfrena sexualmente, desparramando ambos sus jugos de pecado por todo el camarote, sin que Larry sospeche nada...

Todos se reúnen en el desayuno para hacer los planes de viaje. Brenda sugiere que cada quién decida hacer lo que mejor le convenga para entonces verse en la noche y pasarla juntos. Tanto Abel como Alberto están de acuerdo, aunque Marisa lo único que desea es seguir saciándose de placer.

Ricky y Sergio se encuentran en un restaurante, en el que discuten sus situaciones amorosas. Sergio ve caminar a Marisa, a lo lejos, y se disculpa con Ricky para alcanzarla. Ela se sorprende al verlo y le pide que vayan a otro lugar.

Alejandra no desea salir del hotel pues ha quedado de verse con Darío en el bar, sin embargo Abel la obliga pues no está dispuesto a pasársela solo durante el viaje.

Mel le asegura a Larry estar aún demasiado excitado por las vivencias de la noche anterior, por lo que ambos, llenos de placer, vuelven a consumar su amor.

Marisa y Sergio hablan y deciden entregarse su amor en un motel. Ambos lo consuman llenos de lujuria y ella deja abrazarse por el musculoso cuerpo de él, que arde en llamas y la penetra vorazmente hasta llevarla al clímax del más apetitoso placer.

Brenda se reúne con Ricky, quien le dice que ha visto a Marisa. A Brenda no le importa nada, ella solamente desea estar con él.

Alejandra se recuesta en la playa. Ella analiza lo que ha sido su descarriada vida al lado de su marido tan machista. Se pregunta qué sería de ella si se divorciara de Abel, pues ya no lo amaba más.

Abel y Alberto toman algo en el bar del hotel. Alberto le asegura a su amigo estar completamente seguro de que Brenda lo engaña, lo cuál no es justo porque él la ama más que a nadie.

Marisa le da a Sergio el suficiente dinero para que se mude al hotel en el que ella se hospeda y así poder estar juntos. Él le promete que así será.

Brenda y Ricky recorren la ciudad como dos adolescentes enamorados. Ella se siente muy feliz. Él le pide que se divorcie para que puedan estar juntos para siempre. La propuesta la asusta.

Todos se reúnen por la noche en el bar del hotel y Alejandra y Brenda se sorprenden al encontrar borrachos a sus maridos. Brenda aprovecha la ocasión para pedirle a Alberto que le de el divorcio, pues no desea estar más tiempo con él, sorprendiendo a todos.

Sergio se instala en el hotel, esperanzado a que Marisa lo verá en cualquier momento y los dos podrán seguir fornicando. Por su parte Marisa habla con Brenda, a la que le pide que recapacite y no insista en querer divorciarse de Alberto. Brenda le cuenta a su amiga que Ricky le ha ofrecido matrimonio y ella desea casarse con él, pues es mucho más joven y la trata como a nadie. Marisa le recomienda a su amiga separarse de Ricky pero Brenda se niega e insiste en que Alberto es un poco hombre, demasiado religioso, que todo lo confunde y ella está cansada de esa situación. Marisa se apiada de su amiga y le confiesa que ella también tiene un amante. Luego se encuentra con Sergio en su habitación y le asegura que no pueden estar juntos pues debe reunirse con sus amigos. El ardiente amante lamenta no poder estar al lado de su amada.

Tincho y Rita se entregan su amor y ella le pregunta a él si ahora serán novios formales. Tincho le asegura que sí y que la ama con una intensidad enorme. Ambos se besan apasionadamente.

Mel y Larry, en la cena con sus amigos, hacen un juego en el que todos deben escribir un secreto sobre un papel en el que confesiones como “Engaño a mi pareja” y “Quiero separarme de la mía” sorprendían a todos, llenándolos de emoción dentro de su círculo de frialdad. Una confesión impacta a todos, pues uno de ellos tiene SIDA, por lo que miran a Larry y Mel con sorpresa, sin embargo ellos juran no estar contagiados por ese maligno virus.

Tincho sale de la mansión y se encuentra en una pobre vecindad con Fulgencia, una prostituta, amiga suya, a la que él le lleva un regalo. Fulgencia se entrega a Tincho, llenándolo de placer desgarrador. Tincjo no sospecha que en su humilde habitación de sirvienta Rita sueña con él despierta, anhelando el día en que se casen.

Darío y Marisa discuten sobre la situación del SIDA y ella le exige que le diga si él la engaña. Darío lo niega rotundamente.

Larry llora pues le duele que sus amigos hayan sospechado de él. Mel lo abraza pero Larry solo desea estar solo por lo que Mel sale de la habitación, encontrándose con Marisa, a quién le confiesa estar nervioso. Marisa confiesa estar nerviosa también mas eso no detiene sus instintos, por lo que toma a Mel del pene. Mel la besa apasionadamnte y ambos son descubiertos por Sergio, quien se impacta al encontrar a Marisa besándose ¡con un homosexual!

Fulgencia le asegura a Tincho que desea dinero y él jura no tenerlo. Fulgencia le pide que robe en la casa de Marisa, pues seguramente alli existen cosas muy valiosas. Tincho duda y es por ello que Fulgencia le regala ina inverosímil felación que lo hace explotar de éxtasis, entregando a cambio una abundante lluvia blanca que enardece aún más el salvaje cuerpo de la prostituta.

Sergio le exige a Marisa que le explique que sucede. La mujer lo jala y lo besa, sin dejar de tocar a Larry. Los tres se marchan a la habitación de Sergio, donde consuman su amor los tres, en un trío lleno de lascivia, en el que ambos hombres penetran a la mujer y en el que Mel se atreve a tocar a Sergio, quién le responde con caricias similares.

Darío mira su reloj constantemente, preguntandose en dónde está Miranda. Decide darse un baño.

Afuera del hotel, Ricky espera a Brenda, con la cuál se encuentra. Ambos se escapan del lugar cogidos de la mano.

Abel le pregunta a Alejandra si ella desea divorciarse de él y ella asegura que en efecto ya no soporta etsar al aldo de un hombre agresivo. Abel enfurece y le pregunta si hay alguien más en su vida y Alejandra asegura que no pero él no le cree. El teléfono suena y Alejandra contesta. Es Darío, quién le asegura a Alejandra estar solo y duchándose por lo que ambos podrían encontrarse. Alejandra cuelga el teléfono, sorprendiendo a Darío.

Brenda y Ricky se entretienen en una discoteca. Ambos bailan y se besan como novios preparatorianos. Brenda le confiesa a Ricky que regresará a casa al siguiente día pero que en la ciudad podrán encontrarse las veces que sean.

Marisa sale apresurada de la habitaciñond e Sergio, siendo descubierta secretamente por Larry, quien decide investigar si el amante de Marisa se encuentra en el hotel. Malaya es su sorpresa al encontrar a Sergio y Mel desnudos, tomando vino y acostados en la misma cama. Larry sale de la habitación impresionado, hecho un mar de lágrimas.

En el bar del hotel Abel bebe con su amigo Alberto. Los dos confiesan que sus matrimonios no son lo mismo y que sus esposas ya no los aman como alguna vez lo hicieron.

Marisa llega a su habitación y discute con Darío, quien le pregunta en donde estaba. Marisa asegura que ha estado caminando, pensando seriamente en los problemas que a todos han afectado.

Larry llora en su habitación. Mel llega y lo acaricia suplicándole que le diga que es lo que sucede. Larry le confiesa que lo suyo ha terminado y que ya no pueden seguir juntos.

Alberto y Abel se han emborrachado y Alberto se despide de su amigo para ir en busca de su esposa. Se sorprende al encontrar a Brenda a las afueras del hotel ¿besándose con Ricky! Por lo que arma un escándalo y tacha a Brenda de ser una mujerzuela, arrojándose a los golpes contra Ricky. Abel sale inmediatamente y detiene a Inocencio, preguntándole qué es lo que sucede. Ricky se marcha y Brenda llora amargamente y huye a su habitación, donde hace sus maletas y abandona el hotel a escondidas de Alberto, quien llora desesperado en el bar, confesándole a Abel lo que ha descubierto.

Tincho habla con Rita, a la que le dice que quizás si tomaran cosas de la casa de Marisa y escaparan harían dinero sin la necesidad de trabajar. Rita se niega y le asegura que si lo descubre robándose algo, lo delatará. Tincho la besa y le promete que jamás robará nada.

Brenda llega donde Ricky y le dice que ahora los dos estarán juntos definitivamente.

Al siguiente día todos se sorprenden al estar listos en el barco que los llevará de regreso y al enterarse de que Brenda ha abandonado a Alberto.

Miranda nota distante a Larry, al que le pide que le diga qué le sucede pero Larry asegura que nada, epro que su relación con Mel ha terminado.

Brenda y Ricky se entregan su amor en la playa, llenándose ambos de placer.

DIAS DESPUES: En la boutique, Marisa llega saludando a todo el personal, el cual se alegra al tenerla de regreso. La mujer le pide a Larry que hablen a solas y le exige que le diga qué es lo que tiene desde hace días. Larry le confiesa que ya sabe lo que hubo entre ella, Sergio y Mel, mas ella niega que eso haya sucedido. Larry estalla y asegura que todos se van a enterar de su infidelidad. Marisa le pide que calle pero él presenta su renuncia asegurando que ¡él no desea trabajar para sidosas como ella! Marisa lo abofetea asegurando que ella no tiene SIDA. Larry se marcha de la boutique con lágrimas en los ojos.

Rita sale a comprar pan y se sorprende al encontrar a Tincho besándose en la calle con Fulgencia, por lo que llorando se marcha a la mansión.

Darío llega a casa de Alejandra y la besa apasionadamente. Alejandra lo rechaza y le suplica que se vaya. Darío la vuelve a besar y le pregunta porqué lo rechaza. Abel los descubre y llama a Darío mal amigo, yéndose encima a los golpes. Alejandra se desespera, toma un arma y les apunta a los dos, quienes le piden que se calme. Alejandra asegura que ya está harta de los dos.

Alberto visita la iglesia y le cuenta al padre Justo lo que le sucedió en el viaje. Justo le aconseja que encuentre consuelo en Dios pues Brenda pronto regresará con él. Alberto sospecha que eso jamás sucederá.

Marisa se preocupa por Larry y piensa que quizás le ha ehcho daño sin querer. Sergio la sosprende con su presencia y le asegura que los problemas de Larry a ellos no les incumben, por lo que se besan y se entregan su amor en la oficina.

Mel busca a Larry pero éste no desea hablar con él, pero Mel insiste en que está arrepentido por lo que ha sucedido. Larry asegura que él sabia del bisexualismo de Mel pero que confió en él y fue defraudado. Mel lo abraza y le pide perdón, asegurándole que lo ama como nunca antes ha amado a alguien.

Alberto llora en casa, en la chimenea, recordando a su esposa, viendo fotografías de ella. El timbre suena y al abrir la puerta se soeprende. ¡Es Brenda! Quiéns e ha presentado con Ricky para recoger todas sus cosas.

Alejandra suelta la pistola y sale corriendo de casa. Abel y Darío se sientan a pensar, Darío le pide a Abel que lo perdone por haber andado con su esposa. Abel asegura que estan a mano pues él también tuvo relaciones con Marisa. Darío se le va encima a Abel y ambos pelean. Uno toma la pistola que Alejandra a soltado y al forcejear el arma se dispara.

Marisa y Sergio se sorprenden al ver a Larry y Mel an la boutique. Larry le asegura a su amiga que volverá a trabajar con ella. Marisa lo abraza, feliz. Sergio y Mel se saludan como si fueran dos extraños.

Alberto le suplica a Brenda que no lo abandone pero ella lo ignora y se marcha con Ricky, dejándolo solo, llorando amargamente por la pérdida.

Alejandra regresa a casa y se sorprende al ver alli a la policía. Se impacta al descubrir que Abel ha matado a Darío y llora desesperada. Le llama a Marisa para darle la noticia y ella no puede creer lo que escucha. Les hace saber a sus amigos lo que ha sucedido. Sergio la abraza, consolándola.

Tincho llega a casa y tentonea a Rita, quien lo abofetea y le dice que lo ha visto acaramelado con la Fulgencia, por lo que lo suyo ha terminado. Tincho asegura que Fulgencia es solo una amiga pero a quien ama es a ella, a Rita. La muchacha no le cree.

Marisa visita a Abel en el reclusorio y alli se entera de que Darío era amante de Alejandra. Marisa asegura a Abel que en el fonto a ella más que perjudicarla le han hecho un favor.

En un pequeño Pueblo. Brenda y Ricky se entregan su amor despiadadamente, a base de lamidas y succiones inigualables que a los dos los llevan a la cima del placer.

Marisa habla con Alejandra y que ya sabe de su le revela saber de sus amoríos con Darío. Alejandra se sincera asegurando que amó a Darío pero se aburrió de él. Marisa se siente mal por lo que Alejandra llama a un médico, quien le confiesa a Marisa que está embarazada. Miranda tiene una enorme pregunta qué hacerse: ¿Quién es el padre de su hijo?¿De Darío? ¿Abel? ¿Sergio? ¿Mel?

Brenda y Ricky se encuentran con Sergio, quien asegura amar a Marisa pero estar confundido con la paternidad, pues demasiados hombres en su vida hacen que él dude. Brenda le pide a Sergio que sea feliz con su amiga.

Mel y Larry se han reconciliado y se casan, seguros de que sus vidas serán completamente duferentes al estar unidos. Contemplan la opciónd e adoptar un hijo.

Alejandra llora amargamente las perdidas de Abel y Darío y se interna en un hospital, donde piensa recuperarse. La única que sabe de su paradero es Brenda, quien la visita y le promete que siempre la cuidará y que andie más sabrá que ella, Alejandra, es la enferma de SIDA.

Sergio, Abel y Mel se someten a pruebas de sangre y el hijo de Marisa resulta ser de Sergio, por lo que el hombre se emociona. Sergio decide que se casará con ella.

Alberto sufre por el abandono de su esposa. Sin querer conoce a Fulgencia, quién le asegura que ella tiene todo para hacelo feliz.

Abel lamenta estar en la cárcel. Maldice a Alejandra, quien le confiesa estar enferma de SIDA, por lo que quizás hasta él se haya contagiado.

Tincho y Rita deciden casarse. Marisa los felicita y les pide que traten de ser felices. Rita asegura que no abandonarán sus trabajos.

Marisa y Sergio se casan, al igual que Brenda y Ricky, Los cuatro juran amor eterno y para siempre.

DIAS DESPUES: Marisa y Sergio duermen. Sergio sale a escondidas de su habitación, lo mismo que hace Rita con Tincho. Rita y Sergio se encuentran en la alberca y ambos fornican como bestias. Tincho y Marisa salen en busca de sus parejas y los descubren, sin embargo no hacen nada, solo intercambian miadas. Marisa toma a Tincho de la mano y lo sube a su habitación, donde lo fornica como nunca antes lo ha hecho.


Fin 

No hay comentarios:

Publicar un comentario